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Numerosos estudios epidemiológicos
demuestran que los componentes de la alimentación
tienen efecto sobre las cifras plasmáticas de colesterol
total, cifras que a su vez están asociadas a la
incidencia y gravedad de la enfermedad cardiovascular
1. Entre los componentes
de la dieta que alteran los niveles plasmáticos
de colesterol se hallan: el contenido calórico,
el colesterol, los ácidos grasos y la fibra.
Las dietas hipocalóricas, con el objetivo de perder
peso, consiguen reducir los niveles plasmáticos de colesterol
total y de triglicéridos, a la vez que elevan los niveles
de colesterol HDL.
El colesterol se encuentra únicamente en alimentos
de origen animal, como las carnes, vísceras, embutidos,
lácteos enteros, huevos y mariscos (Tabla 1).
Tabla 1. Contenido aproximado de colesterol en algunos
alimentos.
Alimento
mg de colesterol por
100 g de alimento
Yema de huevo
1.500
Sesos
400
Riñones
400
Hígado
380
Grasa de la carne
300
Mantequilla
250
Mariscos
250
Carne de ternera
100
Embutidos
90
Carne de cordero
75
Carne de pollo
75
Pescado
40
Leche entera
10
Leche descremada
3
Vegetales
0
El colesterol que llega al organismo a través de la
dieta eleva los niveles plasmáticos de colesterol a expensas
principalmente del colesterol LDL y, en menor grado, del colesterol
HDL 1,2. La absorción
intestinal de colesterol en el ser humano presenta importantes
diferencias interindividuales: se absorbe entre el 18% y el
60% del colesterol ingerido (Figura 1). Además, factores
como la obesidad, la mayor edad, el genotipo de apo E (alelo
4) o, un mayor contenido de grasa y colesterol en la dieta aumentan
la absorción intestinal de colesterol. No obstante, una
ingesta de colesterol diaria superior a 500 mg (valor umbral)
no se traduce en modificaciones de la colesterolemia.
Figura 1. Absorción del colesterol
Dado que sólo una parte del colesterol de la dieta
se absorbe en el intestino, los efectos del colesterol dietético
sobre los incrementos de la colesterolemia son moderados en
comparación con el efecto que ejercen los ácidos
grasos saturados y trans: por cada 100 mg de colesterol
dietético ingerido se elevan 2,7 mg/dl el colesterol
plasmático total y 1,9 mg/dl el colesterol LDL 3.
Los ácidos grasos saturados se hallan en alimentos
de origen animal y sus derivados (lácteos enteros,
mantequilla, quesos, carnes, embutidos).
Los ácidos grasos saturados, aumentan los niveles plasmáticos
de colesterol total y de colesterol LDL y, epidemiológicamente,
se correlacionan con una incidencia elevada de cardiopatía
isquémica1.
Las dietas ricas en grasas saturadas elevan también el
colesterol HDL.
Las dietas ricas en ácidos grasos de cadena larga
(igual o superior a 12 átomos de carbono) y colesterol
aumentan el nivel intracelular de colesterol libre, motivo
por el cual disminuye o cesa la síntesis del receptor
LDL 4. La carencia de
receptores LDL impide el aclaramiento plasmático de
estas lipoproteínas y conlleva a la elevación
del colesterol LDL en sangre.
Existen algunas excepciones al aumento del colesterol secundario
a la ingesta de ciertos ácidos grasos saturados. Entre
las mismas se encuentra el cacao, el cual es rico en ácido
esteárico. El ácido esteárico es un ácido
graso saturado que se convierte en ácido oleico monoinsaturado
dentro del organismo. Por este motivo, y porque contiene otras
sustancias vegetales beneficiosas con acción antioxidante,
no existe una indicación clara para limitar el consumo
de chocolate, siempre que su riqueza en cacao sea superior
al 50%.
El principal ácido graso monoinsaturado de la dieta
es el ácido oleico.
Los alimentos con mayor contenido en ácido oleico son:
el aceite de oliva (65%-80%), el aceite de colza (canola, 65%-70%),
el aguacate (45%-50%) y la carne de cerdo (40%-45%) 1,2.
Las dietas ricas en ácido oleico aumentan el colesterol
HDL y pueden disminuir la tasa del colesterol LDL 5.
Los ácidos grasos poliinsautrados constituyen nutrientes
esenciales, representan un elemento importante de las membranas
celulares y sirven como precursores de los eicosanoides. Según
la posición del primer doble enlace en la cadena de átomos
de carbono a partir del grupo carboxilo, los ácidos grasos
poliinsaturados tienen una configuración n-6 (destacando
el ácido linoleico) o n-3 (su principal representante
es el ácido linolénico).
Las principales fuentes alimentarias de ácidos grasos
poliinsaturados son: aceites de semillas (maíz, girasol,
soja, cártamo), las propias semillas (pipas, etc.),
y los frutos secos (nueces). El pescado, especialmente el
azul, y el marisco, son extraordinariamente ricos en ácidos
grasos poliinsaturados de cadena larga y configuración
n-3. Los principales componentes son el ácido eicosapentaenoico
(EPA) y el docosahexaenoico (DHA) 2.
Los ácidos grasos poliinsaturados, independientemente
del número de dobles enlaces, pueden diasminuir el
colesterol LDL. Los ácidos grasos poliinsaturados
y con configuración n-3 disminuyen principalmente los
niveles plasmáticos de triglicéridos 2,6.
Varios estudios demuestran que una dieta rica en fibra (rica
en frutas y verduras) consigue reducciones en los niveles de
colesterol LDL7. La
fibra consigue este efecto hipocolesterolemiante posiblemente
a través del incremento de la excreción fecal
de colesterol y ácidos biliares.
Las modificaciones en la dieta y el estilo de vida constituyen
un pilar fundamental en la reducción del riesgo cardiovascular.
La guía para el tratamiento y prevención de la
enfermedad cardiovascular del programa de educación nacional
del colesterol (NCEP III) 8
propugna cambios en la dieta (Tabla 2) y la recomendación
de actividad física regular durante al menos tres visitas
separadas por 6 semanas antes de iniciar un tratamiento farmacológico
si no se obtienen los objetivos de colesterol LDL. El documento
de consenso para el control de la colesterolemia en España
2000 también incide en el papel que juegan los cambios
dietéticos en la prevención y tratamiento de la
enfermedad cardiovascular 9
(Tabla 2).
Tabla 2. Recomendaciones dietéticas del National
Cholesterol Education Program (NCEP) III y del documento
de Consenso para el Control de la hipercolesterolemia en España,
2000 (DCCHE 2000)
Nutriente
Recomendación
NCEP III
DCCHE 2000
Grasa saturada
< 7% del contenido
calórico total
< 10%
Grasa poliinsaturada
Hasta un 10% del contenido calórico total
< 10%
Grasa monoinsaturada
Hasta un 20% del contenido calórico total
15% - 20%
Total de grasa
25% - 35% del contenido calórico total
30% - 35%
Hidratos de carbono*
50% - 60% del contenido calórico total
Hasta 50% - 55%
Fibra
20 -30 g / día
20 - 30 g / día
Proteínas
15% del contenido
calórico total
Hasta 15%
Colesterol
< 200 mg / día
< 300 mg / día
Total calorías
Equilibrar la ingesta calórica con el gasto energético
diario con el fin de mantener el peso deseable o evitar
su ganancia**
Restricción de sal en hipertensos.Moderar el
consumo de bebidas alcohólicas (< 30 g / día)
*La fuente de hidratos de carbono debe ser alimentos ricos
en hidratos de carbono complejos como verduras, frutas y cereales
integrales.
**El gasto calórico diario debe incluir moderada actividad
física (200 kcal/día).
La traducción práctica de estas recomendaciones
se esquematiza en la Tabla 3.
Tabla 3. Recomendaciones de la Sociedad Española
de Arteriosclerosis (SEA) para reducir la colesterolemia
Usar aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar
los alimentos.
Consumir dos o más raciones de verduras u hortalizas
al día
(una como mínimo cruda).
Consumir tres o más porciones de fruta al día.
Si se bebe vino habitualmente, limitar a un vaso de
vino tinto
con el almuerzo y la cena.
Consumir legumbre como mínimo tres veces/semana.
Consumir pescado o marisco como mínimo tres veces/semana.
Consumir frutos secos y/o semillas como mínimo
dos veces/semana.
Elegir aves de corral y/o conejo frente a carnes rojas,
embutidos u otros cárnicos procesados (hamburguesas,
albóndigas, salchichas).
Mantener un consumo moderado de cereales refinados
(pan, pasta y arroz no integrales).
Reducir a dos o menos veces por semana el consumo de
carnes rojas o embutidos (excepto de aves, caza o jamón
tradicional).
Eliminar o reducir al menos a una vez por semana el
consumo de:
nata, mantequilla, bebidas carbonatadas y/o azucaradas,
repostería,
bollería industrial, precocinados, pasteles y dulces.
Kromhout D. Diet and cardiovascular diseases. J Nutr
Health Aging 2001;5:144-9.
2.
Carmena R, Ordovás JM. Hiperlipemias. Clínica
y Tratamiento. Barcelona: Ediciones Doyma SA; 1999.
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Clarke R, Frost C, Collins R, Appleby P, Peto R. Dietary
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Dawson PA, Hoffman SL, van der Westhuyzen DR, Sudhof
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sequence adjacent to binding site for transcription factor.
J Biol Chem 1988;263:3372-9.
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Hu FB, Manson JE, Willett WC. Types of dietary fat and
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Phillipson BE, Rothrock DW, Connor WE, Harris WS, Illingworth
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N Engl J Med 1985;312:1210-6.
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Ernst ND, Cleeman JI. National colesterol education
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decrease cardiovascular disease risk. Curr Opin Lipidol
2002; 13: 69-73.
9.
Ministerio de Sanidad y Consumo, Sociedad Española
de Arteriosclerosis, Sociedad Española de Cardiología.
Consenso para el control de la colesterolemia en España
2000. Un instrumento para la prevención cardiovascular.
Clin Invest Arterioscl 2000;12:125-52.